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jueves, 1 de febrero de 2018

Crece el malestar en la Policía de la Ciudad por el brutal descuento de más del 50% de sus salarios


Formados para servir, manteniendo el orden y resguardar la seguridad de la sociedad capitalina, un sin fin de miembros de la Policía de la Ciudad, integrada por mujeres y hombres que cuidan calles y avenidas, edificios públicos y escuelas de noche y de día, sin importar las condiciones climáticas extremas que deben soportar para cuidarnos, en la mañana 1° de febrero de 2018, recibieron un duro revés al intentar cobrar su salarios que fueron reducidos a menos del la mitad de sus haberes.

La primer sensación que ello produjo en el Personal Policial de la Ciudad de Buenos Aires, fue una enorme angustia. Después de todo, de esos haberes cubren los gastos de sus traslados a nuestra ciudad para concurrir a prestar servicio, alimentarse medianamente, abonar los alquileres de sus hogares y mantener a sus familias.

Pero este mes, deberán sortear este enorme desequilibrio económico que a la luz de los hechos, demuestra una tremenda aberración anti jurídica que viola no solo los Derechos Fundamentales de estos servidores públicos, también quebranta las leyes laborales que amparan a los trabajadores para que no se les descuente desproporcionadamente lo que perciben mensualmente por su enorme trabajo y su indiscutida responsabilidad de cuidar de cada uno de nosotros.

Por razones obvias, se ha tachado todo lo referente a la información personal del oficial cuya boleta de sueldo se difunde, ello en razón que, además de esquilmarlos aberrantemente, los sancionan si realizan cualquier reclamo público.

Este atropello inconstitucional lo ha efectuado la Caja de Previsión, retiros y pensiones de la Policía Federal que les quitó hasta el deseo de beber agua, luego de acosarlos institucionalmente para que los efectivos policiales se adhieran a su sistema perverso de retiros y jubilaciones que posee un descuento forzoso incluido en un decreto del tiempo de Perón que resulta ser el Dec. 15943/46, leonino y perverso que prevé el descuento del 8 de los haberes de sus afiliados pero así también, el primer medio sueldo del personal policial.destinados a engrosar el fondo de la mencionada institución.



Fueron lesionados económicamente nada menos que 2700 nuevos oficiales de distintas jerarquías afectados por este atropello institucional al que solo justamente intentan justificar los responsables mediante un impreso:

Pero lo cierto es que estos gallardos hombres y mujeres que conforman la últimamente tan castigada fuerza de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, no llegan ni a la esquina con menos de la mitad de sus haberes trabajados durante un agobiante mes de enero.

Los políticos tienen la responsabilidad de reparar este atropello selectivo que lesiona los salarios de tan nobles servidores públicos que también cuidan de ellos y que pusieron sus pellejos el pasado 18 de diciembre para evitar que sea tomado el HCN soportando 16 toneladas de proyectiles con sus cuerpos y su lealtad con una ciudad que no se encuentra a la altura de la tierra de sus pies.

Cómo podemos pretender que estos gallardos funcionarios policiales estén atentos a lo que ocurre en la ciudad cuando por lógica, estarán pensando como comer, viajar, pagar sus obligaciones, mantener a sus familias y cuidar su aspecto personal sin un centavo?

Solo debo dejar en claro que la Ciudad y la Nación, deben un enorme reconocimiento a todos los numerarios y numerarias que conforman los distintos cuadros de la Policía de la Ciudad, lo que desde este medio y como vecino de CABA, en reconocimiento de su excelsa labor policial, expreso con esta imagen, y mi sincero deseo que desde el Gobierno Nacional cambien o dejen sin efecto el Dec.Ley 15943/46 con el sano propósito que ningún servidor que cuida de nosotros, siga sufriendo este atropello leonino de tiempos tan lejanos, cuando la Argentina era rica económicamente y no como lo es ahora, un país pobre, endeudado y con salarios que no alcanzar para sobreponerse a los brutales aumentos en todos los servicios públicos y privados, los transportes de pasajeros, y donde el hambre feroz, está al alcance de cada honesto servidor público o privado.

miércoles, 30 de marzo de 2016

Historias de quienes aportamos algo de nosotros, para una mejor sociedad sin ningún reconocimiento oficial.

              JUSTICIA DIVINA,  A 19 AÑOS DE UNA MUERTE SEGURA
                                 Raúl Enrique Bibiano  En primera persona

Era una noche fresca de otoño, allá por el año 1997, en mi reloj faltaban 20 minutos para la hora 22:00 cuando estacioné el automóvil en la puerta de casa y como de costumbre, aun no había finalizado mi jornada.

Eran aproximadamente las 21:45, de la noche del día 2 de abril de 1997,  cuando me encontraba atravesando la intersección de la calle San Luis con la calle Jean Jaures, en el popular barrio de balvanera. De pronto escuché unas detonaciones, que en principio, mal imaginé que podrían provenir de algunas pirotecnias, por la fecha ( 2 de Abril ) en que se conmemora el aniversario del desembarco en las islas Malvinas.


Entrevista  al autor:  Al Rojo Vivo  -Telemundo - USA

Pero de repente, escuche que alguien exclamaba auxilio a viva voz, pidiendo la detención de un sujeto que a la carrera, avanzaba por la calle Jean Jaures, huyendo del lugar del robo (autoservicio denominado “ARGENCHINA”), situado en la calle Viamonte, casi esquina con la calle Ecuador.

La calle estaba mal iluminada, y dificultaba a simple vista distinguir lo que sucedía pero, mi sorpresa fue cuando observé en la penumbra, que un sujeto que venia a la carrera por la calle Jean Jaurés, disparaba su arma contra mí persona a quemarropa y a escasa distancia; calculo que a unos 10 metros aproximadamente.

Esquina del hecho en la tentativa de homicidio

Todo ocurrió imprevistamente, la munición había rozado el lóbulo de mi oreja derecha, lo que produjo una reacción inmediata, (de llevar mi mano hacia ella) dado el intenso ardor producido por el roce milimétrico, de un tiro que afortunadamente no se incrustara en mi rostro.

Acto seguido, no saliendo todavía del asombroso suceso, el intrépido sujeto ya frente a mi, a solo un cuerpo de distancia y con su brazo elevado, encañonó su arma sin titubeos en mi rostro, empujando el cañón de su revolver calibre 22 largo sobre mi frente, disparándola sin mediar palabra alguna...

De inmediato, escuché el clic del martillo golpeando contra el detonador del casquillo, seguido de la detonación de la munición. En el instante entre el clic y la detonación, se produce un shock emocional tan agudo en mi persona, que jamás he logrado olvidar, por un recuerdo en particular;

((Una película a incalculable velocidad, reprodujo en mi mente todas las imágenes de mi vida, desde la infancia, hasta ese preciso instante”)). De inmediato vi la muerte frente a mis ojos...

Aturdido por toda esta seguidilla de episodios, como perdido en tiempo y espacio en medio del confuso suceso, recuerdo al delincuente proseguir su carrera "arma en mano" y solo atiné a revisar mi frente, buscando sangre o una herida. “Nuevamente la justicia de ese ser supremo, al que comúnmente llamamos DIOS” milagrosamente me evitó una muerte segura, siniestra y desgarradora.

Mi rostro ardía como llama, y a esa altura de los hechos, solo podía pensar que mi vida había expirado pero, viéndome en pié y sin perder estabilidad física, me puse en carrera detrás del criminal.

Se trataba de un joven de unos 25 años aproximadamente, al que alcancé con una velocidad inusitada a 90 metros de distancia en algunos segundos, tirándome sobre él caco, reduciéndolo de inmediato y desarmándolo a mano limpia, al momento que varias patrullas de las Comisarias 7ª y 9ª de la Policía Federal Argentina, llegaban al lugar advertidos por personal de Prefectura Naval, que custodiaba objetivos Israelíes en las inmediaciones, cuya única participación, fue alertar al Comando Radioeléctrico de lo que estaba sucediendo.

Lugar del desarme y la detención del criminal a mano limpia

La detención se produjo en la calle San Luis casi esquina Ecuador y justamente llegaba al lugar el entonces Comisario René Jesús Derecho, por aquel entonces, Jefe de Estudios de Antecedentes Personales dependiente de la Superintendencia de Investigaciones de la P.F.A. quien de inmediato se hiciera cargo del procedimiento.

Narrados los hechos al Comisario Derecho, quien ya se abocara a labrar las primeras actuaciones en el lugar, Derecho me hace saber examinando el arma que habían sido disparados cuatro tiros efectivamente y que la munición del último disparo misteriosamente había quedado alojado a medio centímetro de la boca de la salida del cañón del revolver, salvando mi vida.

El arma era un revolver calibre 22, tenia 8 alvéolos, 4 vainas estaban servidas y quedaban aun 4 municiones que estaban intactas. Ese hecho, fue caratulado como “ROBO, ASALTO A MANO ARMADA, ABUSO DE ARMAS Y TENTATIVA DE HOMICIDIO”...

El delincuente quien diera varios nombres y apellidos distintos, resultó ser identificado y sobre su persona existían innumerable cantidad de antecedentes penales e inclusive, varios pedidos de captura en su frondoso prontuario.

Como corolario de este hecho, más allá de haber sido víctima del salvaje accionar de una violencia desmedida, tuve al momento de detener a este criminal, que protegerlo debajo de mi cuerpo, de las víctimas de origen chino, quienes armados con cajones y palos, intentaban lincharlo por el robo a su establecimiento comercial; evitando de esa manera, que se haga justicia por mano propia y primando ante todo, un razonamiento inviolable. El derecho de todo delincuente salvo caso de fuerza mayor, a ser debatido por la justicia.

“Pude perder la vida aquel fatídico día, inolvidable para mí, aunque seguramente el delincuente como muchos otros días de su vida, ese día lo habrá olvidado, porque considero que un delincuente no tiene conciencia ni interés por la vida de nadie”.

Mismo así, cada día 2 de Abril, lo festejo como un aniversario por estar vivo. Aun cuando sigo despertando muchas noches, intentando escapar de aquella torturada sensación de estar siendo fusilado por la mano de un criminal.

Y aun cuando DIOS, haya puesto su dedo para evitar milagrosamente, la salida de la munición de ese revólver en manos de un criminal, ello significa para mí un antes y un después, no solo por el beneplácito de haber sobrevivido, más también, recordando que salvé a un criminal de ser víctima de un linchamiento.

La causa en cuestión, radicó en la Fiscalía de Instrucción N°4 del fuero de la Capital Federal, que se encontraba a cargo del entonces Fiscal Pablo Lanuse, quien jamás me citó a declarar ni en calidad de víctima por el homicidio en grado de tentativa, ni como testigo.

Con certeza, el haber expuesto mi vida para lograr la detención de un peligroso delincuente, sobre el que pesaba un frondoso prontuario criminal y un sin fin de pedidos de capturas, debía haber ocupado muchas primeras planas pero esos verdaderos "actos heroicos" no son motivo de prensa para los diarios amarillistas de argentina.