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sábado, 12 de agosto de 2017

La extraña desaparición de Claudia Alicia Ferro parece no importarle a la Justicia Argentina.

La Desaparición de Claudia Alicia Ferro, no es un misterio, es la falta de compromiso del Poder Judicial en resolverla.

Por Raúl Enrique Bibiano

La búsqueda de personas por parte del Estado, debe enmarcarse en los compromisos internacionales asumidos por nuestro país, en particular el deber de investigar efectiva y adecuadamente las desapariciones de personas y determinar si éstas han sido víctimas de algún delito contra la vida, la integridad física, la integridad sexual o la libertad (artículos 8, 25 y 1.1 de la Convención Americana de Derechos Humanos).

Sin embargo, en la práctica, todo ello depende de la bondad y buena voluntad además de la capacidad de un fiscal en turno, de usar el mejor sentido común para llevar adelante con premura, las diligencias tendientes a dilucidar con urgencia un caso de desaparición de personas, máxime cuando se trate de la desaparición de una mujer de cualquier edad.

Cuando ocurre la desaparición de una persona, en especial de una niña, adolescente o mujer adulta, el lugar adecuado no es concurrir a una comisaría, tampoco a una fiscalía correccional porque ellos carecen de la infraestructura y la capacitación para tratar este tipo de situaciones. Aun cuando se trate de un viejo fiscal. Se debe concurrir a la UFASE que es una Unidad de Fiscales Especializados o a la Fiscalía Federal.

Muchas veces ser un viejo fiscal, no indica que tenga la capacitación para lidiar con la desaparición de una mujer. 

Ahora bien, estamos ante un caso irresuelto y aparentemente llevado de los pelos en una causa en la cual, la desaparición de una mujer moviliza a docenas de vecinos, sin los cuales, los medios jamás se hubieran enterado y tampoco yo me hubiera interesado, dado que, cuando existe una desaparición de personas y el caso no sale a la luz, lo más probable es que termine siendo uno de tantos casos más, que terminan irresueltos y desconocidos por el resto de la sociedad. 

Si bien no podemos aceptar la desaparición de personas, tampoco podemos quedarnos de brazos cruzados los ciudadanos y las autoridades, sean provinciales o nacionales, y pretender hacer que ese tiempo valioso como el oro, se escurra como el agua entre los dedos, dejando a una víctima a la buena de Dios. Es por ello que todos debemos actuar con la urgencia que estos casos ameritan y no detenernos ante la posibilidad de ese famoso NO, que muchas veces alegremente escapa de los labios de algún funcionario trasnochado que desconoce los protocolos y las guías de actuación para estos casos en particular:

La desaparición de una persona, no puede ser tratada como un caso más, dado que esa persona desaparecida, puede encontrarse atravesando miles de situaciones alejadas del pensamiento urbano, por así decirlo. Investigación que tampoco puede ser llevada por fiscales inexpertos en delitos complejos que, deben ser tratados por expertos en materia de tratados internacionales, dado que sobre la materia de la desaparición de personas, existe un protocolo internacional a cumplimentarse. Es por ello que, existe el viejo refrán: “Cuando la Justicia es lenta, No es Justicia”, dado que si se demoran las diligencias de suma urgencia que se deben adoptar, al final del camino solo se encontrará eso, nada más que el final del camino, pero no se resolverá el fin perseguido de lograr que se haga justicia.

El sujeto que hoy se encuentra junto a otros secuaces ocupando el domicilio de la víctima en cuestión, no solo amerita ser junto al resto del grupo, investigados por la justicia federal, también excluidos de un domicilio que ocupan donde pudo haber resultado la escena primaria de un crimen. Muchos crímenes no necesariamente necesitan derrame de sangre... porque las personas suelen morir de distintas maneras y una muerte por envenenamiento (por ejemplo), no deja rastros de sangre para ser detectadas por las pruebas de luminol.Tampoco un estrangulamiento o asfixia mecánica.
      

Ahora bien, luego de todo este preámbulo, deseo abordar el tema que ha motivado entre otros, el audio que antecede, que ha sido transmitido por TN y pertenece parcialmente a su movil de exteriores, en fecha 11 de agosto de 2017.

LA MISTERIOSA DESAPARICIÓN de Claudia Alicia FERRO, argentina de 52 años de edad, que ha ocurrido a partir de mediados de diciembre de 2016, luego que esta mujer, abriera las puertas de su domicilio para quienes de la noche a la mañana, no solo se apoderaron de todo, inclusive de sus efectos personales, muy probablemente, también podrían haberse apoderado de su vida terrenal.   


Una mujer, no comparte sus amores, su ropa interior, tampoco el contenido de su cartera y mucho menos, su teléfono celular donde se encuentra un pequeño mundo personal lleno de conexiones y contactos personalísimos.

Con respecto a los casos de desaparición de personas, nadie desaparece de la noche a la mañana sin que exista una situación que la lleve a ello. Máxime, si se tratara de una desaparición forzada.

En primer lugar, podemos hablar sobre la desaparición voluntaria. Este tipo de desapariciones está basada en deudas por las que se encuentre presionada una persona, pero no era el caso específico de Claudia Alicia Ferro.

En segundo lugar, tampoco era mochilera, habría que ser demasiado estúpido para creer que una persona a la que le encantan sus mascotas, la actividad que realizaba y estar en contacto por las redes sociales, un día eligiera abandonarlas para irse de aventura por allí.

Sin que deba profundizar mucho para expresarlo, el sujeto del audio entrevistado por Valeria San Pedro de Todo Noticias, es dueño de gestos y expresiones propias de alguien que ha pasado por una cárcel y sus compinches de ser ilegales en el país.

Qué garantía puede tener la justicia de los dichos de personas cuyo relato es cambiado a cada rato y que demuestran a todas luces que ocultan una situación que hace tiempo pudo haber sido descubierta por autoridades que además de no ser las apropiadas por su falta de tecnicismo y de sentido común, han permitido escapar aquella verdad de la que refería Locard al pronunciar, "tiempo que pasa, verdad que huye" y en este caso, las autoridades no han dejado huir la verdad, la tiraron a la basura.

Y a mayor abundamiento me pregunto: ¿En donde están las voces de aquellas que reclaman por los Derechos Humanos? ¿En donde están los grupos feministas que se rasgan las vestiduras gritando Ni Una Menos y exponiendo sus senos protestando frente a las iglesias? Realmente es motivo de mucha indignación. Nadie excepto unos cuantos vecinos de la desaparecida y ahora nosotros los medios de información, salimos a reclamar por sus derechos fundamentales; derechos que para entidades y para la justicia, pareciera no importarles.

Pero la realidad es que desde las fiestas navideñas hacia aquí, nada se sabe de Claudia Alicia Ferro. quién ocasionalmente y por fortuna, una cámara de Google Street View, captó en la vereda, junto a las ventanas de su casa, en diciembre de 2016 manipulando su celular y bien vestida, por lo que, no aparenta ninguna situación de abandono.  También podrán apreciar que el actual dibujo en la fachada de su propiedad tampoco existía en diciembre de 2016.


Solo falta que las autoridades dependientes del estado, cumplan con los protocolos que emanan de las Naciones Unidas, de la que la Nación Argentina es miembro parte y cuyo texto también incluyo aquí, porque, oh casualidad, ha sido redactado por el propio Ministerio Público Fiscal. Un Ministerio Público que no parece compartir el espíritu de lo allí normado.


En Argentina existe un sin número de mujeres desaparecidas y cuyos casos aun se encuentra irresueltos: Entre muchos de ellos puedo mencionar el de la Dra. Cecilia Enriqueta Giubileo, Fernanda Aguirre, Florencia Penacchi, María Cash y una larga lista que demandaría horas de lectura para el lector.

Son las autoridades quienes tienen la potestad de resolver sus desapariciones, pero si no lo hacen, por más que se elaboren muchos protocolos, de nada servirá el esfuerzo de tantas personalidades del mundo para disminuir este flagelo... La Desaparición de Claudia Alicia Ferro, tiene que ser resuelto con la urgencia que sus Derechos Humanos lo amerita.

                                                                                        ¿SE HARÁ JUSTICIA?

jueves, 10 de agosto de 2017

Ataque terrorista en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.

El ataque mediante bomba encomienda, ocurrió en INDRA sito en el Edificio Riverside, situado en Cecilia Grierson 255 5° piso del costoso barrio de Puerto Madero.

Por RAÚL ENRIQUE BIBIANO 



Era aproximadamente la hora 16:30 de esta tarde, cuando una empleada del área administrativa de la Empresa de sistemas tecnológicos INDRA, intentó abrir una encomienda que resultó ser un explosivo.

Dicha empleada recibió heridas de consideración, en tanto que otro individuo que se encontraba próximo a la empleada, también recibió heridas y quemaduras en sus miembros inferiores.

Según se pudo saber, esta encomienda habría estado depositada en el anterior domicilio de INDRA, sito en la Calle Paraná 1073 de esta ciudad, donde estuvo alojada desde al menos un día, y desde donde fue trasladado al lugar en el que este inusual y lamentable atentado tuvo lugar esta tarde, lugar a donde con solo un día de diferencia, la empresa se había mudado de domicilio.

INDRA es la empresa que iría a supervisar los datos alcanzados en las Paso 2017 y en las elecciones del mes de octubre próximo. Y que habría sido cuestionada por la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner tiempo atrás, razón por la cual, los comicios serían supervisados por el Correo Argentino.

Al lugar de los hechos, concurrieron de inmediato, Bomberos de la Prefectura, la Policía Federal Argentina y el servicio del SAME, que trasladaron de urgencia a los heridos hacia el Hospital Dr. Cosme Argerich, del Barrio de la Boca.

Al lugar de los hechos, también concurrieron, una unidad de perros adiestrados en búsqueda de más explosivos  y un equipo de rescate, y así también, Especialistas en explosivos y Personal de la Policía Científica.

Por otra parte, se pudo saber por fuentes oficiosas, que los heridos se encontrarían fuera de peligro y se encuentran en el área protegida de la guardia del citado nosocomio porteño, donde están siendo atendidos por personal médico.

Hasta el momento, las autoridades mantienen en sigilo esta situación que ya se encuentra judicializada y cuya investigación ha recaído en el Juzgado Federal a cargo del Dr. Daniel Rafecas y la Fiscalía a cargo del Dr. Guillermo Marijuan. Con certeza, en momentos más, brindarían una conferencia de prensa para explicar lo sucedido desde el Ministerio de Seguridad de la Nación.

Cabe destacar, que al momento, ningún grupo u organización delictiva o terrorista se ha adjudicado el atentado, que afortunadamente, no permitió lamentar víctimas fatales ni destrozos de envergadura.

Crédito imágenes: Agencias.

sábado, 29 de abril de 2017

URGENTE: Hace minutos se produjo un ataque con ametralladora a un movil de la Comisaría 28 Barrio de Constitución,

Por Raúl Enrique Bibiano
      

EL TIROTEO OCURRIÓ HACE MINUTOS EN EL BARRIO PORTEÑO DE CONSTITUCIÓN, DONDE SE PRODUJO ATAQUE A PATRULLERO DE LA POLICÍA DE LA CIUDAD




Todo ocurrió momentos antes de las 00:00 cuando un automóvil marca Toyota Corolla color gris que venía siendo perseguido desde la provincia de buenos aires, donde asesinaron a un efectivo de la Policía Bonaerense.

Los hechos primarios al ataque de las patrullas de las Comisarias 16a y 28a de ocurrieron en el marco de la persecución por parte de la Policía Bonaerense desde Piñeiro,  y al bajar de la autopista atacaron a  un patrullero de la Comisaría 16a de la Policía de la Ciudad, continuando su fuga, ingresó de contramano desde 15 de Noviembre. tomando la calle Pte. Luis Saenz Peña en contramano, siendo allí, que sorpresivamente se encontraron con dos móviles policiales de la Seccional 28a de la Policía de la Ciudad que se encontraba recorriendo la jurisdicción.

Desde el vehículo en contramano, los cacos la emprendieron a tiros con ametralladora contra el personal policial que felizmente salió ileso en el enfrentamiento armado, que al responder el ataque, pusieron a los delincuentes en fuga.

Seguidamente, los delincuentes llegaron hasta la intersección de la calle Alberti con el cruce de la calle Pavón, donde descartaron el Toyoya Corolla gris luego de robar otro rodado, abandonando en el lugar, diversas armas de guerra, aunque no la ametralladora utilizada por la banda en el ataque a los patrulleros.

Al lugar arribó la división Planimetría y Balística de la Dirección de Investigaciones de la Policía de la Ciudad, quienes pasada la hora 04:00, se retiraron del lugar para dirigirse hacia el lugar donde se descartaron el rodado y parte del arsenal utilizado por los malvivientes para proceder a las tareas pertinentes y el secuestro del armamento allí descartado para las pericias posteriores.

La víctima fue identificada como Ramón Lencina, un ex policía bonaerense que se encontraba realizando tareas de vigilancia en el restaurante Il Bersagliere, ubicado en la intersección de las calles Chile e Hipólito Yrigoyen, en Piñeyro.

Hecho primario ocurrido en Piñeiro, Avellaneda, donde asesinan al custodio bonaerense















Argentina iNside News ha sido el único medio de prensa ciudadana presente en el lugar de este hecho hasta la finalización del levantamiento realizado por la División Balística y Planimetría.

Afortunadamente, por una cuestión fortuita, no se encontraban moradores del lugar en la vía pública, por lo que de no haber sido así, estariamos en este momento dando cuenta de un sin fin de víctimas en el lugar.




sábado, 28 de enero de 2017

Violenta entradera en el Barrio de Constitución

Por Raúl Enrique Bibiano

FEROZ ENTRADERA Y ROBO  EN EL BARRIO PORTEÑO DE CONSTITUCIÓN, PROVOCÓ LESIONES EN UN ANCIANO JUBILADO QUE DEBIÓ SER ASISTIDO DE URGENCIA POR EL SAME.
Ocurrió ayer en horas de la tarde en el porteño barrio de Constitución, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, cuando 2 sujetos ingresaron a la vivienda situada en la calle Presidente Luis Saenz Peña 1931 y de acuerdo a lo trascendido, agredieron ferozmente a uno de los moradores del PH que sería un jubilado.

En el hecho intervino Personal de la Comisaria 28a. de la la Policía Federal Argentina y la Unidad de Policía Científica, como así también una ambulancia del SAME, debido al lamentable estado de salud en que dejaron a la víctima.














Hasta el momento, se desconoce otros pormenores del caso, dado que se esta trabajando con las cámaras de seguridad y las huellas dactilares que levantó la División Rastros de la citada policía durante las ultimas horas de ayer.

Dicho episodio, ha dejado consternado al vecindario, dado que la delincuencia imperante en la zona, al parecer carece de freno y son muchos los robos en la zona. El asalto tuvo lugar en Presidente Luis Saenz Peña entre las calles Rondeau y 15 de Noviembre, una calle demasiado transitada que ahora se ve alterada por este suceso.

Por otra parte, según comentarios de los vecinos del lugar, este sería el segundo asalto ocurrido en la misma vivienda y ya hubo otros con la misma violencia y modalidad en la misma manzana.

miércoles, 18 de enero de 2017

Se cumplen dos años de la muerte del Dr. Natalio Alberto Nisman

Por Raúl Enrique Bibiano

Han transcurrido 2 años desde el hallazgo del cadáver del Fiscal del atentado a la AMIA, Dr. Natalio Alberto Nisman.




LA MEJOR FORMA DE HOMENAJEARLO, 
ES ESPERAR EL PRONUNCIAMIENTO DE LA JUSTICIA.

viernes, 13 de enero de 2017

Fiebre Amarilla: "La peor epidemia en Argentina de todos los tiempos"

Por Raúl Enrique Bibiano


Segmento histórico de la terrible epidemia de fiebre amarilla de 1.871 en Buenos Aires con un total de 14.000 víctimas fatales en poco tiempo


Monumento a las víctimas de la epidemia de fiebre amarilla en Buenos Aires de 1.871
Erguida en el centro del actual Parque Ameghino - ex Cementerio del Sur.

En 1871 convivían en la ciudad de Buenos Aires, el Gobierno Nacional, presidido por Domingo Faustino Sarmiento, el de la Provincia de Buenos Aires, con el gobernador Emilio Castro, y el municipal, presidido por Narciso Martínez de Hoz: no existía aún el cargo de Intendente, creado 9 años después al federalizarse la ciudad; estos tres gobiernos tenían enfrentamientos políticos y jurisdiccionales.

Situada sobre una llanura, la ciudad no tenía sistema de drenaje, salvo el caso particular de unos pocos miles de habitantes que obtenían agua sin impurezas gracias a que en 1856, ante una propuesta de Eduardo Madero, el Ferrocarril Oeste decidió aumentar el calibre del caño que transportaba agua desde la Recoleta, donde estaban los filtros que servían para quitar las impurezas del agua que se utilizaba para el buen funcionamiento de las locomotoras a vapor, hasta la Estación del Parque, para poder así satisfacer también la demanda de agua de los vecinos.

Para el resto de la población, la situación era muy precaria en lo sanitario y existían muchos focos infecciosos, como por ejemplo los conventillos, generalmente habitados por inmigrantes pobres venidos de Europa o afroargentinos, que se hacinaban en su interior y carecían de las normas de higiene más elementales.

Otro foco infeccioso era el Riachuelo (límite sur de la ciudad) convertido en sumidero de aguas servidas y de desperdicios arrojados por los saladeros y mataderos situados en sus costas. Dado que se carecía de un sistema de cloacas, los desechos humanos acababan en los pozos negros, que contaminaban las napas de agua y en consecuencia los pozos, que constituían una de las dos principales fuentes del vital elemento para la mayoría de la población.

La otra fuente era el Río de La Plata, de donde el agua se extraía cerca de la ribera contaminada y se distribuía por medio de carros aguateros, sin ningún saneamiento previo.

La ciudad crecía vertiginosamente debido principalmente a la gran inmigración extranjera: para esa época vivían tantos argentinos como extranjeros, y estos últimos sobrepasarían a los criollos pocos años más tarde. El primer censo argentino de 1.869 registró en la Ciudad de Buenos Aires 177.787 habitantes, de los cuales 88.126 (49,6 %) eran extranjeros; de estos 44.233 (la mitad de los extranjeros) eran italianos y 14.609 españoles. Además de los conventillos mencionados, sobre 19.000 viviendas urbanas, 2.300 eran de madera o barro y paja.

Además de las epidemias de fiebre amarilla, en 1.867 y 1.868 se habían producido varios brotes de cólera, que habían costado la vida a centenares de personas y también estaban relacionados con la Guerra de la Triple Alianza, entre cuyos combatientes había causado varios miles de muertes.

Frente a esa situación, el censo antes citado indicaba que en Buenos Aires había apenas 160 médicos, menos de uno por cada 1.000 habitantes. Las instituciones públicas no estaban preparadas para hacer frente a las consecuencias de las deplorables condiciones higiénicas en que se encontraba la ciudad.

Desde principios del año 1870 se había tenido noticias en Buenos Aires de un recrudecimiento de la fiebre amarilla en Río de Janeiro. En el mes de febrero, y nuevamente en marzo, se logró evitar el desembarco de pasajeros infectados que llegaron en dos vapores desde esa ciudad.

No obstante, el presidente Sarmiento vetó el proyecto de extender la cuarentena a todos los buques procedentes de esa ciudad y en una oportunidad ordenó autorizar el desembarco de los pasajeros de dos buques provenientes de Río de Janeiro y la prisión del médico del puerto de Buenos Aires por haberlo impedido.

A fines de ese año se declaró una epidemia de fiebre amarilla en Asunción del Paraguay, donde la población vivía en un estado de pobreza extrema.

La Guerra de la Triple Alianza había finalizado recientemente con la derrota de Paraguay y los diarios locales atribuyeron la epidemia a la llegada de algunas decenas de soldados paraguayos prisioneros que habían sido repatriados desde el Brasil.

La población, debilitada por el hambre, tenía pocas posibilidades de resistir la epidemia y se llegaron a registrar veinticinco muertes por día, no existiendo registros del total de víctimas.
Dos hechos facilitaron la entrada de la epidemia a la Argentina: por un lado, tras la muerte de quince de sus hombres, el general Julio de Vedia evacuó centenares de soldados desde Villa Occidental (situada frente a Asunción) a la ciudad de Corrientes, y así la enfermedad llegó a territorio argentino.

Por otro lado, algunos diarios, como el The Standard de Buenos Aires, consideraron que no se trataba de fiebre amarilla sino de afecciones gástricas, y que el número de muertes diarias no eran alarmantes, lo que contribuyó a que no se tomara recaudo alguno para prevenir su traslado a la capital argentina.

Durante la guerra la ciudad de Corrientes había sido el centro de comunicación y abastecimiento de las tropas aliadas, incluidas las brasileñas, de modo que no es seguro que la enfermedad haya llegado desde el Paraguay. En esta ciudad de 11.000 habitantes, murieron de fiebre amarilla alrededor de 2.000 personas entre diciembre de 1.870 y junio del año 1.871.

La mayor parte de la población huyó, incluyendo el gobierno completo; hasta tal punto estaba abandonada la ciudad que un ciudadano llamado Gregorio Zeballos entró por su cuenta al despacho abandonado de la Casa de Gobierno y se hizo cargo en forma provisoria de la gobernación sin que nadie se le opusiera.

Otras poblaciones de la provincia de Corrientes sufrieron el castigo de la enfermedad, como San Luis del Palmar, Bella Vista y San Roque, que sumaron unas quinientas víctimas más.
A lo largo de la Guerra de la Triple Alianza, sucesivos grupos de combatientes arribaron a Buenos Aires. Estaban formados principalmente por oficiales, y correctamente controlados desde el punto de vista sanitario.

En cambio, durante el año 1.870 y a principios de 1.871 llegaron directamente desde Asunción y Villa Occidental grandes contingentes que no habían sido sometidos a ningún recaudo sanitario ni cuarentena.

Aunque las estadísticas no lo recuerdan, se da como fecha de iniciación de la epidemia el 27 de enero de 1871 con tres casos identificados por el Consejo de Higiene Publica de San Telmo.

Las mismas tuvieron lugar en dos manzanas del barrio de San Telmo, lugar que agrupaba a numerosos conventillos: las viviendas en las calles Bolívar 392 y Cochabamba 113, fueron los primeros focos de iniciación y propagación. En Bolívar 392, un pequeño inquilinato de ocho cuartos, el italiano Ángel Bignollo de 68 de años de edad y su nuera Colomba de 18, contrajeron la enfermedad siendo asistidos por el doctor Juan Antonio Argerich, quien no pudo evitar sus muertes.

En el certificado de defunción Argerich expresó que el deceso del primero se debió a una gastroenteritis, y el de la segunda a una inflamación de los pulmones. Ese diagnóstico, expresado erróneamente a sabiendas, tuvo la finalidad de no alarmar a los inquilinos de la casa y a los vecinos del barrio; pero en la notificación que Filemon Naón, comisario de la Sección 14, elevó al jefe de la policía, Enrique Gorman, se consignó que ambos eran casos de fiebre amarilla.

La Comisión Municipal, que presidía don Narciso Martínez de Hoz, desoyó las advertencias de los doctores Luis Tamini, Santiago Larrosa y Leopoldo Montes de Oca sobre la presencia de un brote epidémico, y no dio a publicidad los casos.

En esta fecha, Mardoqueo Navarro ya parecía desconfiar de los datos de la autoridad, pues en su diario anotó, con cierta ironía: "27 de enero: Según las listas oficiales de la Municipalidad, 4 de otras fiebres, ninguna de la amarilla".

Aunque a partir de esa fecha se registraron cada vez más casos (principalmente en el mencionado barrio de San Telmo), la Municipalidad continuó con los preparativos relacionados a los festejos oficiales del carnaval, que en aquella época, eran un acontecimiento multitudinario y de importancia para la ciudad.

A fines de febrero el médico Eduardo Wilde, que venía atendiendo casos de enfermos, aseguró que se estaba en presencia de un brote febril (el 22 de febrero se habían registrado 10 casos) e hizo desalojar algunas manzanas.

Pero los festejos de carnaval entretenían demasiado a la población como para escuchar su advertencia, los porteños se divertían en bailes y desfiles de comparsas, y algunos, como Manuel Bilbao, director de La República, afirmaban rotundamente que no se trataba de casos de fiebre amarilla.

El mes de febrero terminó con un registro de 300 casos en total, y el mes de marzo comenzó con más de 40 muertes diarias, llegando a 100 el día 6, todas a consecuencia de la fiebre.

Recién el 2 de marzo, cuando el carnaval llegaba a su fin, las autoridades prohibieron su festejo: la peste ahora azotaba también a los barrios aristocráticos. Se prohibieron los bailes y más de la tercera parte de los ciudadanos decidió abandonar la ciudad.

El 4 de marzo, el diario La Tribuna comentaba que en horas de la noche, las calles eran tan sombrías que “verdaderamente parece que el terrible flagelo hubiese arrasado con todos sus habitantes”. Sin embargo, aún se estaba lejos de lo peor.

El Hospital General de Hombres, el Hospital General de Mujeres, el Hospital Italiano y la Casa de Niños Expósitos no dieron abasto con la cantidad de pacientes. Se crearon entonces otros centros de emergencia, como el Lazareto de San Roque (actual Hospital Ramos Mejía) y se alquilaron otros privados.

El puerto fue puesto en cuarentena y las provincias limítrofes impidieron el ingreso de personas y mercaderías procedentes de Buenos Aires. Los alquileres aumentaron fuertemente en los alrededores de la ciudad.

El municipio fue incapaz de sobrellevar la situación, por lo que en respuesta a una campaña periodística iniciada por el periodista Evaristo Federico Carriego de la Torre, miles de vecinos se congregaron, el 13 de marzo, en la Plaza de la Victoria (actual Plaza de Mayo) para designar una “Comisión Popular de Salud Pública”. Al día siguiente, tal agrupación nombró como presidente al abogado José Roque Pérez y como vicepresidente al periodista Héctor Varela; además, la conformaron, entre otros, el vicepresidente de la Nación Adolfo Alsina, Adolfo Argerich, el poeta Carlos Guido y Spano, el ex presidente de la Nación Bartolomé Mitre, el canónigo Domingo César, el sacerdote irlandés Patricio Dillon y el nombrado Carriego. Este último exhortaba:”Cuando tantos huyen, que haya siquiera algunos que permanezcan en el lugar del peligro socorriendo a aquellos que no pueden proporcionarse una regular asistencia”.

Entre otras funciones, la comisión tuvo como tarea la expulsión de aquellas personas que vivían en lugares afectados por la plaga, y en algunos casos, se quemaban sus pertenencias. La situación era aún más trágica cuando los desalojados eran inmigrantes humildes o que aún no hablaban bien el español, por lo que no entendían la razón de tales medidas.

Los italianos, que eran mayoría entre los extranjeros, fueron en parte injustamente acusados por el resto de la población de haber traído la plaga desde Europa. Unos 5.000 de ellos realizaron pedidos al consulado de Italia para retornar a su país, pero había muy pocos cupos; además, muchos de los que lograron embarcar, murieron en alta mar.

Una observación del doctor Guillermo Rawson podría haber llevado a entender el vector del contagio: muchas familias habían huido tempranamente de la capital a algún pueblo cercano, y Rawson observó que los miembros de esas familias que regresaban a la ciudad (aunque fuese por unas horas) solían enfermar, pero no contagiaban a sus familiares. Lo que faltaba fuera de las zonas húmedas de la ciudad era el mosquito Aedes aegypti; pero ni Rawson ni los demás médicos sabían que este es el vector de la enfermedad, algo que no sería descubierto hasta una década más tarde.

Entre los médicos que fallecieron en labores para contrarrestar la enfermedad estuvieron los doctores Manuel Gregorio Argerich, su hermano Adolfo Argerich, Francisco Javier Muñiz, Zenón del Arca (decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires), Caupolicán Molina, Ventura Bosch, Sinforoso Amoedo, Guillermo Zapiola y Vicente Ruiz Moreno. Otros médicos que permanecieron en su puesto o incluso acudieron a la ciudad, y sobrevivieron, fueron Pedro Mallo, José Juan Almeyra, Juan Antonio Argerich, Eleodoro Damianovich,nota 6 Leopoldo Montes de Oca, Juan Ángel Golfarini, Manuel María Biedma y Pedro A. Pardo.

La ciudad contaba solamente 40 coches fúnebres, de modo que los ataúdes se apilaban en las esquinas a la espera de que coches con recorrido fijo los transportasen. Debido a la gran demanda, se sumaron los coches de plaza, que cobraban tarifas excesivas. El mismo problema con los precios se dio con los medicamentos, que en verdad poco servían para aliviar los síntomas.

Como eran cada vez más los muertos, y entre ellos se contaban los carpinteros, dejaron de fabricarse los ataúdes de madera para comenzar a envolverse los cadáveres en trapos. Por otra parte, los carros de basura se incorporaron al servicio fúnebre y se inauguraron fosas colectivas.

Por otro lado, el número de saqueos y asaltos a viviendas aumentaron: existieron casos donde los ladrones accionaban disfrazados de enfermeros para introducirse en las casas de los enfermos. Fue incesante la actividad que desarrolló la Comisaría Nº 14, a cargo del Comisario Lisandro Suárez: día y noche recorrían las calles, cerrando con candados (cuyas llaves eran entregadas al Jefe de Policía) las puertas de calle de las casas de San Telmo, abandonadas precipitadamente por sus dueños.

El cementerio del Sur, situado donde actualmente se encuentra el parque Ameghino en la Avenida Caseros al 2.300, vio rápidamente colmada su capacidad. El gobierno municipal adquirió entonces siete hectáreas en la Chacarita de los Colegiales (donde hoy se encuentra el Parque Los Andes, entre las actuales avenida Corrientes y las calles Guzmán, Dorrego y Jorge Newbery) y creó allí el nuevo Cementerio del Oeste. Quince años más tarde, éste se trasladaría a pocos metros de allí, al actual Cementerio de la Chacarita.

El 4 de abril fallecieron 400 enfermos, y el administrador de dicho cementerio informó a los miembros de la Comisión Popular que tenía 630 cadáveres sin sepultar (además de otros que había encontrado por el camino) y que 12 de sus sepultureros habían muerto. Fue entonces cuando Héctor Varela, Carlos Guido Spano y Manuel Bilbao, entre otros, tomaron la decisión de oficiar de enterradores; al hacerlo rescataron de la fosa común a algunas personas que aún manifestaban signos de vida, entre ellas una francesa lujosamente vestida.
No fue el único caso: en su diario, Navarro afirmaba que hubo enterramientos de gente viva.

Esto se condice con relatos de diversos periódicos: por ejemplo, "La Prensa" del 18 de abril comentaba de un tal Pittaluga, que fue dado por muerto y "revivió" en camino al cementerio, y de otro caso, ocurrido el 15 de abril, en que un enfermero se pescó una borrachera y al ir a su casa se desvaneció y quedó sobre una calle, hasta que fue levantado por un recolector de cadáveres que lo arrojó a una fosa. El supuesto muerto tuvo la suerte de despertarse a tiempo, justo cuando comenzaban a rociarlo con cal.

El 7 de abril (era Viernes Santo) murieron 380 personas por la fiebre (y apenas 8 por otras causas). El Sábado de Gloria fallecieron 430 de fiebre. Del 9 al 11 de abril se registraron más de 500 defunciones diarias, siendo el día 10 el del pico máximo de la epidemia, con 563 muertes; debe considerarse que el promedio diario normal de muertes antes de la tragedia era de veinte individuos. Comenzaron a producirse además casos fulminantes, gente que moría uno o dos días después de contraer la enfermedad.

Ayudada por los primeros fríos del invierno, la cifra comenzó a descender en la segunda mitad de abril, hasta llegar a 89. Sin embargo, a fin de mes se produjo un nuevo pico de 161, probablemente provocado por el regreso de algunos de los auto evacuados, lo que condujo a su vez a una nueva huida. El mes terminó en definitiva con un saldo de más de 7.500 muertos por el flagelo, y menos de 500 por otras enfermedades.

El diario inglés The Standard publicó una cifra de víctimas fatales por la fiebre que se consideró exagerada y provocó indignación a los porteños: 26 000 muertos.

El doctor Guillermo Rawson afirmó que fallecieron 106 personas por cada 1000 habitantes, cifra también considerada muy alta. Es difícil establecer con exactitud la cantidad correcta, pero los datos de las fuentes más serias la cifran entre los 13.500 y 14.500.

El Monumento a los caídos de la fiebre amarilla erigido en 1.899, es el único monumento que existe hoy en la ciudad en memoria de la peor tragedia (por la cantidad de muertos en comparación con el total de la población) que haya sufrido Buenos Aires. Se encuentra situado en el lugar que ocupara el edificio de la administración del Cementerio del Sur (actual parque Ameghino), frente al hospital de infecciosas Dr. Francisco Javier Muñiz.

En medio de este parque, el monumento ostenta una inscripción central: “El sacrificio del hombre por la humanidad es un deber y una virtud que los pueblos cultos estiman y agradecen”.

En definitiva, nadie se percataba que el enemigo  mortal se encontraba frente a las narices de todos y a quien nadie le prestaba importancia: El Aedes Aegypti, un singular mosquito capaz de asesinar a millones de personas en corto plazo.

Desde 1881, gracias a las investigaciones del cubano Carlos Juan Finlay, se sabe que el agente transmisor de la fiebre amarilla es el mosquito Aedes Aegypti. 


Antes de esa fecha, los médicos atribuían la causa de muchas epidemias a lo que llamaban miasmas, emanaciones fétidas de aguas impuras que se suponía flotaban en el ambiente.


El Aedes Aegypti, causa además de la Fiebre Amarilla, otras enfermedades sumamente mortales conocidas como: Zika, Dengue, Chikungunya, Ébola y otras más!  Se recomienda no dejar recipientes que puedan contener agua o líquidos donde este insecto mortal se pueda reproducir.






miércoles, 11 de enero de 2017

El homicidio de Brian Aguinaco no para de golpear a los argentinos.

Por Raúl Enrique Bibiano
 

  ¿Hasta cuando existirá la excomunión entre las leyes y la justicia en argentina?








Era la víspera de noche buena cuando dos motochorros intentaron atracar a dos mujeres en el tristemente afamado por los hechos delictivos, barrio de Flores, cuando de pronto aparecieron en escena un abuelo con su nieto de 14 años que tras intentar salvar a la víctima, se transformaron en victimas colaterales.

Pero quien llevaría la peor parte, resultó el pequeño Brian Aguinaco, a quien otro menor de edad, pero no tan inocente como él, le disparó un tiro a la cabeza sin el menor titubeo, que horas después, resultó en el fallecimiento del niño que aspiraba disfrutar la noche buena junto a su familia.

Tras la muerte del pequeño Brian, sucedieron hechos de violencia perpetrados por personas que por cierto, ajenos al hecho en sí, aprovecharon la ocasión para descargar sus ideales agresivos contra una comisaria de la zona… Metodología que en realidad, está más allá de las buenas costumbres del sentir ciudadano, pero, que resultó ser la puerta abierta para que todo el país se entere del caso.


Fue entonces que el principal sospechoso, un ciudadano de nacionalidad Peruana de 15 avanzados años de edad, fue descubierto como el principal sospechoso de efectuar el disparo que le costó la vida al pequeño Brian y, como una paradoja del destino, también llamado Brian.

Días después, Brian Joel Cruz González de 15 años, era expulsado desde chile para ser entregado a las autoridades policiales de Argentina para ser detenido como principal sospechoso del homicidio del niño Brian Aguinaco de 14 años de edad.



A ello, luego se sumaba la detención de su cómplice, identificado como Luis Gomez, de 26 años de edad,  alias Yum bostero, detenido en la villa 1-11-14, quien posee frondoso prontuario y al momento de su detención, pesaba sobre él, una captura vigente.


Pero, en realidad, nada de esto devolvería la vida del pequeño a sus papás, que no dejaron de sufrir hasta el presente el abandono de un sistema que deja mucho que desear en cuanto a leyes y a justicia.

Brian Joel Cruz González de 15 años, se domiciliaba en la violenta villa 1-11-14, donde también reside por estos días su madre, otra ciudadana de nacionalidad Peruana acusada de narcotráfico y de encubrimiento.

Por otra parte, el padre del asesino, resulta ser otro ciudadano de nacionalidad Peruana, que se encontraba refugiado tras su actividad en el narcotráfico, en Chile, de donde fue expulsado hacia su país de origen (Perú) luego de recibir a su hijo en Santiago de Chile tras su fuga de Argentina.

Tras 10 días de detención en el instituto de menores Inchausti, el asesino de Brian, de forma insólita, fue dejado en libertad por el juez de menores, Enrique Velázquez, titular del Juzgado de Menores  7 de la Ciudad de Buenos Aires. ordenando su inmediato traslado al Perú en horas de ayer por la noche, mediante un vuelo regular de Aerolíneas Argentinas que partió a la hora 20:50 (hora local de argentina).


La medida fue cumplida de inmediato sin que siquiera el fiscal del caso tuviera conocimiento y como corolario, a su llegada al aeropuerto Jorge Chávez en Lima, el asesino absuelto, era recibido por su parentela, para mantenerlo en su compañía.

 Así llegaba al Aeropuerto de Lima y con una sonrisa socarrona: Gentileza de ATV.(Perú) 

Para todo esto, ahora como si fuera poco, la Dirección General de Migraciones, pidió la expulsión de la Peruana Adriana González Cuadrado, madre del menor cuya situación procesal por narcotráfico y encubrimiento, la mantiene con un beneficio de prisión domiciliaria; un beneficio que ha sido violado por ella cuando su hijo asesino huyó vía aérea hacia chile. Como ha quedado demostrado mediante su traslado inconsulto al aeropuerto de Ezeiza, para despedirlo en su viaje al país de Chile luego del homicidio del pequeño Brian.


En esta triste historia, en la que una familia argentina trabajadora, decente, sacrificada, que paga impuestos y se rompe el lomo, para llevar a delante su hogar,  se reflejan los cientos de miles de casos de violencia del país. Un país lleno de vacíos legales de los que los señores legisladores, no ponen el más mínimo reparo en solucionar, adecuando leyes acordes a los hechos de los tiempos actuales.


Cuantos casos Brian necesitamos tener en argentina para que alguien se ponga a trabajar como debe ser y se acaba la ola de robos y asesinatos?  En tanto, solo resta expresar JUSTICIA por BRIAN y por tantas víctimas, cuyos crímenes, se encuentran impunes. Como el crimen del Fiscal Alberto Nisman, que desde hace 2 años, nos da la pauta sobre como trabaja la justicia.

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viernes, 25 de noviembre de 2016

Falleció la segunda adolescente apuñalada en Plaza Irala

Por: Raúl Enrique Bibiano


TRAS MÁS DE UN MES DE AGONÍA, FALLECIÓ LA SEGUNDA VÍCTIMA DE APUÑALAMIENTO EN PLAZA IRALA.

La adolescente de nacionalidad Rusa, Natalia Grenbenshicova de 15 años de edad, que se hallaba internada en el Hospital de Agudos Dr. Cosme Argerich situado en el Barrio de La Boca, lamentablemente ha fallecido al igual que ocurrió hace unas semanas con la adolescente Nuria Couto. Ambas habían resultado víctimas de un indeseable sujeto, identificado como Mariano Bonetto de 27 años de edad, oriundo de Córdoba, las apuñaló reiteradas veces en la plaza Irala, la tarde del pasado 11 de octubre de 2016.

El abominable suceso, ocurrió el día 11 de octubre próximo pasado en horas de la tarde, cuando las adolescentes ocasionalmente se encontraban en la Plaza Irala del Barrio de La Boca. Nuria Couto de 18 años de edad, paseaba con su mascota y un amigo al momento de ser atacados por el mencionado asesino. En tanto que, Natalia Grenbenshicova se hallaba junto a unos amigos con los que compartía una aparente tarde pacífica que finalizó en tragedia.

Natalia Grenbenshicova había sido atacada con dos puñaladas por la espalda y otras dos en el abdomen. Estas heridas, habrían comprometido distintos órganos vitales por lo que hubo sido operada varias veces y, aunque aparentemente estaba evolucionando favorablemente, Natalia sufrió una descompensación que ocasionó su muerte.

Sus compañeros y amigos, reclaman justicia al igual que lo viene haciendo los papás de Nuria a quienes, conforme sus declaraciones, la Defensoría General de la Nación, le negó su ayuda... 

Desafortunadamente, las víctimas de hechos de violencia, no reciben apoyo del gobierno y hasta el presente, ni siquiera son tomadas como parte en las tramitaciones judiciales. En cambio, los delincuentes y homicidas, cuentan con una variada serie de privilegios procesales como el poder ser asistidos por letrados de la Defensoría Pública.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

El supuesto incendio en una vivienda que no lo fue.

Por Raúl Enrique Bibiano

VECINO ASUSTADO POR INMENSA HUMAREDA, LLAMÓ A LOS BOMBEROS, PERO PARA SORPRESA DE TODOS, RESULTÓ SER UNA PASTILLA DE GAMEXANE...
Fotografía: Créditos: Raúl Enrique Bibiano

Era la hora 17:09  cuando en la tranquila intersección de las calles Presidente Luis Saenz Peña con 15 de Noviembre, comenzaron a arribar patrulleros de la Comisaría 28a de la Policía Federal Argentina a los que se sumó el Móvil de Rescate y lucha contra incendios del Cuartel II de Bomberos PFA de Pque. de los Patricios.

Fotografía: Raúl Enrique Bibiano
Fotografía:  Raúl Enrique Bibiano
Fotografía: Créditos: Raúl Enrique Bibiano
De inmediato, todo el Personal de Bomberos de la Policía Federal incursionó en el inmueble de departamentos tipo casa, situado en la Calle Pte. Luis Saenz Peña N° 1907, casi esquina con la calle 15 de Noviembre, que se encuentra en el deslinde del Barrio de Constitución  y  Parque Patricios,

Afortunadamente, se trató de una falsa alarma provocada por el descuido del morador que antes de salir de la vivienda, optó por encender un par de tabletas de gamexane, lo que produjo tremenda confusión entre los vecinos que pensaron se trataba de un incendio.

El hecho ocurrió al promediar la tarde de este día miércoles, en el popular barrio de Constitución, al sur de la Ciudad de Buenos Aires, cuando un vecino alarmado por una fumigación, llamó al 911 creyendo que se trataba de un incendio.

Fué así que a menos de 3 minutos, hizo su llegada al lugar del supuesto incendio, el personal de bomberos federales en la autobomba 2677 que observamos en la imagen. Sin demoras, el personal se condujo con premura desplegando mangueras e ingresando al lugar del supuesto incendio, llegando a tener que ingresar a la unidad funcional, forzando su entrada.
El resultado de este incidente donde lo que menos existió han sido las llamas, resultó tratarse del descuido de quien a todo esto, encendió una tableta de gamexane pero no tomó la precaución de adherir un cartel en su puerta de acceso que advierta a los vecinos que se estaba realizando una fumigación en el inmueble.
Afortunadamente, solo se trató de un episodio sin víctimas que lamentar ni fuego ni nada que se le parezca, solo humo producto de una tableta de gamexane y nada más! 
Mismo así, merece ser destacada la premura con que arribaron al lugar el personal policial de la Comisaria 28a de la Policia Federal Argentina como así también la dotación de la Unidad de Rescate 2677 del Cuartel II de Bomberos PFA que no pusieron demora en realizar toda la labor desplegada.