Semanario de Sucesos y Noticias

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miércoles, 25 de enero de 2017

Viajar al pasado puede salvar muchas vidas

Por Raúl Enrique Bibiano                      






LA HISTORIA, ES EL MÁS IMPORTANTE VIAJE AL PASADO, QUE NOS ENSEÑA A NO COMETER AQUELLOS ERRORES, QUE OTROS COMETIERON  A LO LARGO DEL TIEMPO.
                                       





En pleno siglo XXI, suceden cosas que realmente no son nuevas, comparándolas con la historia que me transporta nada menos que al siglo XIX. Por aquellos tiempos, y más o menos para esta misma época del año, comenzaba a rondar por entonces, en la que tan solo era una gran aldea con 187.000 habitantes,  (actual ciudad de Buenos Aires), un asesino silencioso, denominado después, como la peste de la fiebre amarilla.

Corrían los primeros días de enero de 1871 cuando de buenas a primeras, fallecieron las primeras víctimas de esta catastrófica epidemia que de la noche a la mañana, le fueron sucediendo unas 10 muertes diarias sin que las autoridades por aquel entonces, demuestren gran preocupación por ello.

Ya por el mes de febrero, para el gobierno municipal que compartía la gran aldea junto al gobierno nacional y al de lo que actualmente es la Provincia de Buenos Aires, era más importante los festejos del carnaval que las cuestiones de horror que se vivían en los barrios del sur.

Por aquel entonces, cuando el médico Eduardo Wilde, preocupado con la situación que se vivía, les advirtió que se estaba frente a un severo brote febril. Lógicamente, no le dieron la más mínima importancia y hasta lo consideraron agorero. Eran más importantes los festejos del carnaval que todo lo que sucedía a la población.

No era para menos, los que estaban muriendo eran los de clase baja, muchos inmigrantes y pobres trabajadores que habitaban casas de inquilinatos construidas en madera y chapa u otras viviendas construidas con adobe.

Pero después del carnaval y comenzando el mes de marzo, el número de muertes era de 40 personas al día, y ya no se trataba de los más pobres de los olvidados y mas pobres barrios del sur, también se veían afectados los de la clase alta, aquellos que habitaban los señoriales barrios del norte de la gran aldea.

Ante tal desparpajo, se creaba una comisión popular para hacer frente a semejante tragedia en la que el gobierno no demostraba potestad. Aquella comisión estaba formada por el Dr. Roque Perez, Billinghurst, Mitre, el Dr. Francisco Javier Muñiz, Vedia, el poeta Guido Spano entre tantos otros…

Transcurrían los días y las muertes aumentaban sin pedir permiso a nadie. Desde la segunda quincena de marzo comenzaron a morir 150 personas por día, ocasionando el terror en la ciudad y a ello se sumaron los saqueos, el abusivo cobro en los mateos y en los medicamentos que para nada le servían a tan tremenda situación a los enfermos.

Domingo Faustino Sarmiento era por entonces el presidente y en realidad, al decir de la historia, era lo mismo que si el gobierno estuviera acéfalo. Tanto él como su vice presidente Adolfo Alsina prefirieron abandonar la ciudad de Buenos Aires. Una Buenos Aires que se detuvo por el horror y la muerte que poblaba sus calles.

Entonces los diarios de la época, comenzaron a escribir y a describir lo que ocurría de manera tal que el diario La Prensa del 21 de marzo de 1871 comenta el hecho con éstas palabras: “Hay ciertos rasgos de cobardía, que dan la medida de lo que es un magistrado y de lo que podrá dar de sí en adelante, en el alto ejercicio que le confiaron los pueblos”.

Los días transcurrían entre el pánico y el terror causado por la situación que atravesaban los habitantes de aquella Buenos Aires. De pronto comenzaron a morir de a 500 por día y sin salvación.

Ni siquiera habían féretros, los carpinteros que no eran inmortales, habían corrido la misma suerte que los demás. Los cadáveres eran envueltos en sabanas y apilados por las calles a la espera de ser trasladados a una fosa común abierta en el entonces cementerio del sur, hoy parque Ameghino, donde bajo su fachada de plaza monumental, todavía se encuentra la mayoría de aquellos que perdieron sus vidas por una trágica enfermedad asesina. La Fiebre Amarilla.

Entre tantos los más de 14.000 fallecidos enterrados en el actual parque Ameghino, también fue enterrado el Dr. Francisco Javier Muñiz, quien lamentablemente, falleció intentando ayudar a los que morían por la fiebre amarilla. Su muerte ocurrió el 8 de abril de 1871 contagiado por la temible peste.

Pero regresando al presente, al ahora, en pleno siglo XXI, en donde la tecnología nos brinda el lujo o la suerte de poder expresar lo que sentimos, lo que sucede a nuestro alrededor, lo que otros parecen ignorar o prefieren ignorar…

Me viene a la memoria aquella desesperada advertencia del Dr. Eduardo Wilde sobre la terrible epidemia. Es entonces que pienso en que ya se vienen los carnavales, cuyos festejos ya no son aquí en Buenos Aires, también lo son en otras provincias y más aun preocupante, miles se trasladan al Brasil, donde en este año, lamentablemente padecen un rebrote del asesino silencioso, el terrorífico “Flavivirus Amarelis” - Fiebre Amarilla.

Es cuando mi preocupación ciudadana me lleva a pensar en aquellos tiempos y mi pregunta es si por esas casualidades, los gobernantes de ambas naciones no estarán más preocupados en las ganancias que les pudiera retribuir el turismo, que a preocuparse con la salud en general?

En tanto, el número de casos en Brasil aumenta desmesuradamente día tras día y los muertos también son más a cada día, pero tal parece los gobernantes, lo tratan de minimizar.

El rebrote de esta terrible enfermedad mortal se sigue expandiendo por el Brasil y como la vieja historia del caballo de troya, viaja como huésped en los viajeros desprevenidos de ciudad en ciudad.

No cerremos los ojos a la realidad… La vida es un derecho de todos. Sean pobres o sean ricos, sean blancos o sean de color, sean de cualquier creencia o religión. Sean de izquierda o de derecha, del centro o de donde sean.


Actualización de casos en          Minas Gerais:    Casos al 24 de enero 2017:  391 - Muertos 115.-

                                        Sao Paulo:          Casos al 24 de enero 2017:    13 - Muertos    8.-
                                      Goias -Brasilia   Casos al 24 de enero 2017:      1   Muertos    1.-
                                      Espirito Santo    Casos al 24 de enero 2017     22   Muertos    3.-
                                      Bahia                Casos al 24 de enero 2017     23   Muertos    1.-
                                                Santa Catarina                                                  4   Muertos    ?

Si toman lectura de mis artículos anteriores, podrán comprender con cuanta rapidez aumentan los casos diariamente. Por eso es importante viajar en el tiempo por medio de la historia. Los siclos de las muertes nos dan la pauta de como prolifera este tipo de flavivirus mortal.


No pensemos en el carnaval, pensemos como evitar que la historia funesta de una epidemia mortal se vuelva a repetir. Aquel que usaba las sandalias y bebía el agua del coco, murió por causa del Aedes Aegyipti sin saberlo!    



Prevención: Cómo se transmite el Flavivirus Amarilis:


El Vector en la zona rural o selvática  



El Vector en las zonas urbanas


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